Explore "Las noches mejicanas" by Gustave Aimard on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hubo una larga pausa de silencio, durante la cual nuestros tres personajes permanecieron sumergidos en profundas meditaciones.
Por fin don Adolfo rompió el hechizo que parecía encadenarles, y tomando de improviso la palabra, continuó en estos términos: