Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 3" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
22 de marzo-4 de abril
Después de la partida de Márquez el ejército sitiado quedó reducido a 7 800 hombres; las municiones de la tropa y de la artillería llegaban a 514 140 cartuchos con bala para armas portátiles (unas 80 balas por combatiente de infantería) y 5 474 para cañones y obuses. Suficiente para resistir, pero ¿por cuánto tiempo? Fuera de Querétaro, Escobedo siente que los imperiales se debilitan, pero la fuga de Márquez lo inquieta. Puede ser un tremendo dolor de cabeza si Porfirio Díaz no lo encuentra y lo detiene; puede reunir más tropas y romper el cerco, puede atacar las caravanas de abastecimiento republicanas, puede darle un albazo. ¿Esperar o lanzar una nueva ofensiva? Su explicación frente a Juárez, que lo apremia, es que se ha visto obligado una y otra vez a cambiar de plan. No es un argumento, lo que hay detrás es que desconfía de una buena parte de las fuerzas que ha ido reuniendo en torno a Querétaro. Tres días después le dirá al presidente: "Las caballerías que se me han ido incorporando son, en lo general de muy malas condiciones en su instrucción, su organización y por su armamento malo y de diversas clases [. ]. Las infanterías, hay muchas muy buenas, otras de gente muy novicia; unas bien armadas, otras medianamente y algunas con armas pésimas; la artillería, de baterías casi todas de montaña que no son las más apropiadas [. ] y cual más cual menos todas estas fuerzas han venido escasas de parques y algunas casi del todo desprovistas de él".