La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 3 coverCAPÍTULO 219
CAPÍTULO 219

MIENTRAS TANTO, LEONARDO MÁRQUEZ Y PORFIRIO DÍAZ

CAPÍTULO 219Visible text2 paragraphs
Porfirio Díaz llegó ante la ciudad de Puebla el 9 de marzo y levantó su campamento en el cerro de San Juan, donde en 1863 el mariscal Forey había establecido el suyo. Contaba con unos 6 mil hombres, con las fuerzas que traía de Oaxaca, las del estado de Puebla, a las órdenes de los generales Alatorre y Bonilla, y las del Sur, a las órdenes del general Diego Álvarez. Una fuerza insuficiente para cerrar el sitio pero muy superior a la de los imperiales dirigidos por el general Manuel María Noriega, "muy entrado en años, enfermo, apático y muy confiado". Noriega había podido reunir unos 2 500 hombres, 500 de ellos de caballería, producto de la reconcentración de fuerzas de toda la zona. Estaba sufriendo tremendas deserciones, que en algunos casos llegaron hasta un tercio de la tropa. Puebla, en cambio, contaba con un impresionante depósito de armamento con 100 cañones y enormes cantidades de municiones.
El 10 de marzo Porfirio tomó San Javier y durante dos semanas, a la espera de lo que sucediese en Querétaro, sus operaciones se limitaron a leves enfrentamientos con las defensas. Leonardo Márquez, tras su fuga de Querétaro, saqueó a su paso San Juan del Río y llegó a la Ciudad de México el 23 de marzo (o el 25, los informes son contradictorios) con unos 800 soldados de caballería y fueron recibidos por los húsares austrohúngaros que había reorganizado el príncipe Kurt Khevenhüller en la Garita de San Antonio Abad.