Explore "La Vida Está En Otra Parte" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo que nació durante la primera semana de amor entre Jaromil y la estudiante universitaria fue el propio Jaromil; oyó decir que era un efebo, que era hermoso, que era listo y que tenía fantasía; se enteró de que la señorita con gafas lo amaba y de que temía que llegara el momento en que la abandonase (al parecer, cuando se separaban por la noche ante su casa y ella lo contemplaba irse con paso ligero, le parecía que lo veía con su verdadero aspecto: con el de un hombre que se aleja, que huye, que desaparece.). Por fin, había hallado su propia imagen, que tanto tiempo había buscado en sus dos espejos.
La primera semana se vieron todos los días: fueron cuatro veces a dar largos paseos, al atardecer, por los barrios de la ciudad, una vez al teatro (se sentaron en un palco y estuvieron besándose sin prestar atención a la obra) y dos veces al cine. El séptimo día volvieron a ir a pasear: hacía frío, helaba y él tenía un abrigo ligero, no llevaba chaleco entre la camisa y la chaqueta (porque el chaleco gris de punto que la madre le obligaba a ponerse le parecía más apropiado para un viejo campesino que para él) y no llevaba gorra ni sombrero (porque la chica le había elogiado ya al segundo día aquel pelo impeinable, diciéndole que era tan indómito como él mismo) y como las medias tenían rota la goma y le caían a cada paso sobre los zapatos, iba calzado sólo con unos zapatos finos y unos calcetines cortos de color gris (cuya discordancia con el color del pantalón no advertía, porque no tenía sentido para las sutilezas de la elegancia).