Explore "La Vida Está En Otra Parte" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hasta entonces nunca le había enseñado sus poemas; esperaba que se cumpliera la promesa del pintor de publicarlos en alguna revista de literatura vanguardista; su intención era deslumbrarla con la aureola de la letra impresa. Pero ahora necesitaba que sus versos vinieran rápidos en su ayuda. Confiaba en que si la estudiante los leyera (el que más prometía era el poema sobre los viejos), le entendería y se emocionaría. Se llevó un desengaño; tal vez pensó que tenía la obligación de brindarle a su joven amigo un juicio crítico y lo dejó completamente helado con la concreción de sus objeciones.
¿Adonde había ido a parar el maravilloso espejo de su admiración fervorosa, en el que por primera vez había descubierto su propia individualidad? Todos los espejos le mostraban ahora la mueca abominable de su inmadurez y eso le era insoportable. Fue entonces cuando se acordó del nombre famoso de un poeta iluminado por la gloria de la vanguardia europea y los escándalos locales y, a pesar de que no lo conocía ni de vista, sintió por él una fe ciega, como la que siente un sencillo creyente por los dignatarios de su iglesia. Le envió sus poemas con una carta humilde y suplicante. Desde entonces soñaba con recibir una respuesta llena de amistad y admiración y ese sueño era como un bálsamo para sus citas con la estudiante, cada vez más espaciadas (ponía como excusa el poco tiempo debido a la proximidad de los exámenes) y cada vez más tristes.