Capítulo 2
Parte 6: EL CUARENTÓN
CAPÍTULO 2
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¡Ay, Dios mío, levantar la atalaya en este sitio! ¡Y visitar, por ejemplo, a los diez poetas que se sentaron con él en el estrado de la velada policial! ¿Dónde están los poemas que recitaron entonces? Nadie se acuerda de ellos y hasta ellos mismos negarían ser sus autores; porque se avergüenzan de ellos, todos se avergüenzan ya de ellos.
¿Qué es lo que ha quedado de aquella época tan lejana? Aquéllos son para todo el mundo los años de los procesos políticos, de las persecuciones, de los libros prohibidos y de los asesinatos judiciales. Pero nosotros, que tenemos buena memoria, queremos dar nuestro testimonio: ¡aquella época no fue sólo horrorosa sino también lírica! La gobernaban mano a mano, el verdugo y el poeta.
