Explore "La Vida Está En Otra Parte" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Antes de ir al colegio Jaromil ya sabía leer y escribir, de modo que la madre decidió que su hijo podría ir directamente a segundo curso; tramitó en el ministerio una autorización excepcional y Jaromil, examinado por una comisión especial, pudo sentarse ante un pupitre, entre alumnos un año mayores que él. En el colegio todos lo admiraban, y así el aula le parecía como su propio hogar reflejado en un espejo. El Día de la Madre, cuando en la fiesta escolar los alumnos presentaron sus propias creaciones, fue el último en salir al escenario y recitó un nostálgico poemita sobre la madre, que le valió el gran aplauso de todos los asistentes.
Pero un buen día comprobó que tras el público que le aplaudía se agazapaba traicioneramente otro público, enemigo suyo. Se hallaban de pie en el consultorio repleto del dentista cuando encontró entre los pacientes a un compañero de clase. Estaban los dos juntos, apoyados en la ventana, cuando Jaromil advirtió que un señor mayor escuchaba con amable sonrisa su conversación. Esto le estimuló y preguntó entonces al compañero (levantando un tanto la voz, para que la pregunta la oyeran todos) qué haría si fuera ministro de Educación. Como el compañero no supo qué decir, Jaromil empezó a desarrollar su propia teoría, cosa no demasiado difícil para él, pues le bastaba repetir las charlas con que el abuelo lo entretenía frecuentemente. Si Jaromil fuera ministro de Educación, decía, el colegio duraría dos meses y las vacaciones diez, el maestro tendría que escuchar a los alumnos y traerles postres de la pastelería y muchas otras cosas más que Jaromil explicaba con gran detalle y en voz alta.