Explore "La Vida Está En Otra Parte" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
En el andén les dio la bienvenida una señora alta con la cabeza cana y el cuerpo erguido; un campesino fuerte tomó las dos maletas y las llevó a la salida de la estación, donde esperaba un coche negro de caballos; el hombre se sentó al pescante, mientras Jaromil con su madre y la señora alta se sentaron en dos asientos, uno frente al otro, y se dejaron llevar por las calles de la pequeña ciudad hasta la plaza, que tenía por un lado una arcada renacentista y por el otro una reja de hierro que cerraba un jardín en el que había un antiguo palacio, cubierto de hiedra; luego bajaron hasta el río; ante los ojos de Jaromil apareció una fila de cabinas de madera, de color amarillo, un trampolín, mesas blancas con sillas y al fondo los chopos bordeando el río, y el coche los llevó más allá, hasta las casas solitarias, desperdigadas por la ribera del río.
Junto a una de ellas el caballo detuvo su paso, el campesino se apeó del pescante, bajó las dos maletas y Jaromil y la mamá lo siguieron por el jardín, el hall, la escalera, hasta llegar a una habitación con dos camas, la una junto a la otra, como suelen estar las camas de los esposos, y dos ventanas, una de las cuales se podía abrir como si fuera una puerta que daba al balcón, desde el que se veía el jardín y al fondo del jardín el río. La madre se acercó a la balaustrada y comenzó a respirar profundamente: «Aquí hay una tranquilidad divina», dijo, y nuevamente inspiró y espiró y miró hacia el río, donde, atada a un muelle de madera, se balanceaba una barca roja.