Explore "Ulises criollo" by José Vasconcelos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lentamente había ido escapando de la abyección de nuestras fiestas estudiantiles. El Teatro Arbeu contribuyó a libertarnos. En grupos ocupábamos la galería para aplaudir a las mujeres geniales de la escena italiana, cuya aparición dejaba hondas huellas de arte. Pero quedaba la hora terrible de la melancolía y la tentación: el atardecer. Para distraer algunas, empecé a visitar la casa de don Francisco Pascual García, abogado oaxaqueño de la generación posterior a la Reforma; es decir, indio casi puro, en contraste de la gente que antes figuraba en Oaxaca, toda criolla; por ejemplo: doña Luz, su esposa, gorda y fea pero blanca, de ojos azules. En Oaxaca llamaban «biches» a esta clase de ojos, y a sus poseedores «biches». La «biche» Fulana, o sea, la rubia de ojos glaucos gatunos. Don Francisco Pascual García había sido magistrado en San Luis y era conocido como escritor de nota y una de las columnas del partido católico. De trato fácil y chispeante, su gordura rivalizaba con su simpatía y su ingenio. Salvo el color cetrino, su tipo recordaba el de Renan o el de un canónigo un poco libre. Sorprende que los hombres mejor dotados de aquella época no dejasen obra social ni obra escrita. Sin duda los agobiaba el medio. El himno diario de toda la prensa, de casi toda la intelectualidad, en alabanza de la medianía homicida encaramada en la presidencia desde los días de Bustamente y con diversos nombres, va deformando el criterio y lo lleva a perder la noción y el amor del héroe.
Teatro Nacional de México.