Explore "El último judío" by Noah Gordon on Textopian. Read with annotations and highlights.
A pesar del esfuerzo que ello le exigió, antes de descansar o de lavarse, Yonah le contó a Nuño Fierro con todo detalle los acontecimientos de la mañana en que Manuel Fierro había muerto a causa de la flecha que Ángel Costa le disparó a la garganta, la misma en que él había matado a Ángel. Nuño Fierro le escuchó con los ojos cerrados. Fue una historia muy dolorosa de escuchar y, cuando Yonah terminó, Nuño inclinó la cabeza y se retiró para estar solo.
El ama de llaves de Nuño Fierro era una mujer fornida, reposada y recelosa de unos cuarenta años, más madura de lo que Yonah había imaginado al entrever fugazmente su figura a través del resquicio de la puerta. Se llamaba Reyna Fadique. Guisaba muy bien y le calentó el agua del baño sin una protesta. Yonah se pasó un día y medio durmiendo y sólo despertó para hacer sus necesidades, comer algo y volver a dormirse.