Explore "Antología 1917-1922" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
[17-VIII-1920; L. O. N., 140-143]
Hemos insistido frecuentemente en esta tesis general: que en el periodo histórico dominado por la clase burguesa todas las formas de asociación (incluso las que ha formado la clase obrera para sostener la lucha), en cuanto nacen y se desarrollan en el terreno de la democracia liberal, no pueden menos de ser inherentes al sistema burgués y a la estructura capitalista; por tanto, tal como han nacido y se han desarrollado con el nacimiento y el desarrollo del capitalismo, así también decaen y se corrompen al decaer y corromperse el sistema al que se encuentran incorporadas. Muchos acontecimientos de la vida obrera del actual periodo histórico (indisciplina de las masas respecto de las organizaciones, pronunciamiento de fábricas aisladas en favor de las teorías anarquistas y sindicalistas, episodios de desánimo y de postración aguda, triunfos efímeros y ruidosos de los diversos Masaniellos[23] que pululan por las calles y las plazas) serían incomprensibles si no se contemplaran en el marco de la descomposición de las instituciones tradicionales de gobierno; se explican y se justifican, en cambio, por las dolorosas fatigas que caracterizan todo periodo histórico en el cual una clase oprimida intenta desatarse de las condiciones de su esclavitud y se esfuerza por sentar las bases de los nuevos ordenamientos que realizarán su autonomía histórica. De esa tesis general hemos partido para desarrollar la crítica a la organización sindical, concebida siempre como la forma originaria de la clase obrera y como la forma autónoma de desarrollo de la revolución comunista, y hemos sostenido, por el contrario, la «originariedad» del Consejo de fábrica, la única institución proletaria que, por nacer precisamente allí donde no subsisten las relaciones políticas de ciudadano a ciudadano, allí donde no existen para la clase obrera ni libertad ni democracia, sino solo, y con su mayor crudeza, las relaciones económicas de explotador a explotado, de opresor a oprimido, representa el esfuerzo perenne de liberación que la clase obrera realiza por sí misma, con sus propios medios y sistemas, para fines que no pueden ser sino los suyos específicos, sin intermediarios, sin delegaciones de poder a funcionarios ni a politicastros de carrera. Tampoco el Partido Socialista ha quedado fuera de ese proceso general de disolución y hundimiento de las instituciones tradicionales de gobierno de la sociedad dividida en clases, pero el partido, por su mayor ductilidad (puesto que no está gravado por la sedimentación de los intereses constituidos), ha sabido reaccionar rápidamente, sobre todo donde la tensión revolucionaria es más viva (como en Turín); el partido está experimentando una crisis de transformación orgánica, y los elementos de la neoformación de los grupos comunistas de fábrica.