Explore "Antología 1917-1922" by Antonio Gramsci on Textopian. Read with annotations and highlights.
[14 y 28-VIII-1920; L. O. N., 146-154]
Cuando, en el mes de abril de 1919, tres, cuatro o cinco personas (de cuyas deliberaciones y discusiones aún deben de existir, puesto que se redactaron y escribieron en limpio, las actas, sí, señores míos, nada menos que actas. ¡para la historia! ) decidimos empezar la publicación de esta revista L'Ordine Nuovo, ninguno de nosotros (o tal vez ninguno. ) pensaba en cambiar la faz del mundo, renovar los cerebros y los corazones de las muchedumbres humanas, abrir un nuevo ciclo de la historia. Ninguno de nosotros (o tal vez ninguno, porque alguno hablaba fantasiosamente de tener 6000 suscriptores en pocos meses) acariciaba ilusiones rosadas acerca del buen éxito de la empresa. ¿Quiénes éramos? ¿Qué representábamos? ¿De qué nuevo verbo éramos portadores? ¡Ay! El único sentimiento que nos unía en aquellas reuniones era el provocado por una vaga pasión por una vaga cultura proletaria: queríamos hacer algo, algo, algo; nos sentíamos angustiados, sin orientación, sumidos en la ardiente vida de aquellos meses posteriores al armisticio, cuando parecía inminente el cataclismo de la sociedad italiana. ¡Ay! La única palabra nueva que realmente se pronunció en aquellas reuniones quedó sofocada. La dijo uno que era un técnico: «Hay que estudiar la organización de la fábrica como instrumento de producción; debemos dedicar toda la atención a los sistemas capitalistas de producción y de organización y debemos trabajar para que la atención de la clase obrera y la del partido se dirijan a ese objeto». Otro, que se preocupaba por la organización de los hombres, por la historia de los hombres y por la psicología de la clase obrera, dijo también: «Hay que estudiar lo que ocurre en el seno de las masas obreras. ¿Hay en Italia, como institución de la clase obrera, algo que pueda compararse con el sóviet, que tenga algo de su naturaleza? ¿Algo que nos autorice a afirmar: el sóviet es una forma universal, no es una institución rusa, exclusivamente rusa; el sóviet es la forma en la cual, en cualquier lugar en que haya proletarios en lucha por conquistar la autonomía industrial, la clase obrera manifiesta esa voluntad de emanciparse; el sóviet es la forma de autogobierno de las masas obreras; existe un germen, una veleidad, una tímida incoación de gobierno de los sóviets en Italia, en Turín? ». Este otro, impresionado por una pregunta que le había dirigido a quemarropa un camarada polaco -«¿Por qué no se ha celebrado nunca en Italia un congreso de las comisiones internas de fábrica? »-, respondía en aquellas reuniones y a sus propias preguntas: «Sí, existe en Italia, en Turín, un germen de gobierno obrero, un germen de sóviet; es la comisión interna; estudiemos esta institución obrera, hagamos una encuesta, estudiemos también la fábrica capitalista, pero no como organización de la producción material, porque para eso necesitaríamos una cultura especializada que no tenemos; estudiemos la fábrica capitalista como forma necesaria de la clase obrera, como organismo político, como "territorio nacional del autogobierno obrero"». Esta era la palabra nueva; y fue precisamente rechazada por el camarada Tasca.