Explore "El último charro" by Francisco Rojas González on Textopian. Read with annotations and highlights.
-¡Sileeencio, señores. ! Juega un dos-doscientos cincuenta, contra un dos-ciento veinticinco. que son propiedades de don Celedonio Godínez y de don Cornelio Espinosa. ¡Hagan sus apuestas, corredores. !
Así dijo el gritón. La concurrencia reunida en derredor del anillo de la plaza de gallos La Lucha, guardó silencio durante la corta alocución; pero una vez terminada, el entusiasmo contenido por instantes se desbordó en una catarata de imprecaciones, blasfemias y bravatas.