Explore "Crimen y castigo" by Fyodor Dostoevsky on Textopian. Read with annotations and highlights.
-¡Va bien, va bien!-exclamó alegremente Zosimoff viendo entrar a las dos mujeres.
El doctor había llegado diez minutos antes y ocupaba en el sofá el mismo sitio que la víspera. Raskolnikoff, sentado en el otro extremo, estaba completamente vestido; habíase tomado también el trabajo de lavarse y peinarse, cosas ambas que no acostumbraba desde hacía algún tiempo. Aunque con la llegada de Razumikin y de las dos señoras quedó llena la habitación, Anastasia logró colocarse detrás de ellas, y se quedó para escuchar la conversación. Efectivamente Raskolnikoff estaba bien, pero su palidez era extrema y parecía absorto en una triste idea.