Explore "El torreón de la esperanza" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.
¿Conocéis por tradiciones y descripciones el torreón fatídico desde cuya plataforma la infeliz Isaura, séptima esposa de Barba Azul, aguardó con sudores de agonía á sus hermanos, que venían á libertarla de la muerte? Aferrada á una almena como si ya se defendiese instintivamente del cuchillo, Isaura, con el rostro del color de la cera y el cuerpo tembloroso, no tenía ánimos ni para seguir avizorando el horizonte. Su esposo y verdugo, después de sorprender la delatora mancha de sangre en la llave del terrible gabinete, mandó á Isaura subir á lo más alto de la torre para encomendarse á Dios, advirtiéndola que de allí á media hora, sin remisión, iría á degollarla. Isaura, flaqueándole las piernas, nublados por el miedo los ojos, sólo acertaba á preguntar de minuto en minuto, con voz á cada paso más apagada y desfallecida: «Hermana Ana, ¿no ves nada? ¿no viene nadie? » Y Ana, dolorosamente, respondía: «Sólo veo la hierba que verdea y el camino que blanquea.» Cuando ya faltaban pocos instantes para cumplirse el plazo; cuando Isaura, crispadas las manos, se agarraba á las piedras creyendo sentir en la garganta el frío del cuchillo, Ana exhaló un grito loco, delirante: «¡Allí vienen, allí vienen! » y disipada la nube de polvo que arremolinaba el galope de los corceles, Isaura reconoció á los paladines que volaban á salvarla.
Mucho se ha escrito y discutido acerca del torreón de Barba Azul. La opinión más general es que yace en ruinas, y que si los medrosos subterráneos, con sus mazmorras y pozos donde aparecen aún hoy, al excavar y registrar, huesos y calaveras humanas, se conservan intactos, el torreón de la Esperanza se vino á tierra. -- Mejor informada, puedo asegurar que el torreón existe. -- Es tan fuerte y sólido, sus piedras están tan bien trabadas, con cemento tan indestructible; su gorguera de elegantes almenas posee una resistencia tal, que ni las tormentas, ni la lluvia, ni el aire, ni siquiera el transcurso del tiempo y el abandono, han podido dar cuenta de él. Hay más todavía. No sólo no ha sufrido deterioro el torreón, sino que actualmente es visitado por innumerables peregrinos y viajeros de todos los países del mundo, que acuden allí como en romería, atraídos por la leyenda. Esta asegura que encaramándose al torreón de la Esperanza y aguardando con paciencia -- sin dejar de implorar el auxilio del cielo, -- cada cual acaba por ver venir, alzando la indispensable nube de polvo, una representación de su porvenir y su destino. Ya se adivina si estará concurrida la plataforma de la torre, y si los que se agarran á sus almenas -- las mismas á que Isaura se abrazó en trance apretadísimo -- sentirán latir el pecho de ansiedad, á veces de dolor, á veces de suprema alegría.