Explore "El Libro De Los Amores Ridículos" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Curiosamente al día siguiente se sintió algo mejor; la vesícula ya no le dolía en absoluto y algunas de las mujeres a las que vio recorrer por la mañana el paseo, despertaron en él un ligero pero sensible deseo. Pero esta pequeña ganancia quedó devaluada por una constatación mucho peor: aquellas mujeres pasaban a su lado sin hacerle el menor caso; se confundía para ellas con otros sorbedores de agua en una misma achacosa procesión.
-Ves, la cosa mejora -dijo la doctora Frantiska cuando le palpó por la tarde. Lo único que tienes que hacer es observar bien tu régimen. Por suerte las pacientes con las que te encuentras en el paseo son demasiado viejas y están demasiado enfermas como para intranquilizarte y eso es lo mejor que puede pasarte, porque necesitas reposo.