Explore "El Libro De Los Amores Ridículos" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
-No se lo diga a la doctora -dijo Havel tras sentarse a la mesa frente al redactor y coger la carta-, pero tengo una concepción particular del régimen: evito estrictamente todas las comidas que no me gustan.
Después le preguntó al joven si quería tomar un aperitivo. El redactor no estaba acostumbrado a tomar aperitivo antes de comer y, como no se le ocurría otra cosa, dijo: -Un vodka.