Explore "El Libro De Los Amores Ridículos" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tras la hermosa noche llegó para Havel un hermoso día. Durante el desayuno cambió algunas palabras significativas con la mujer parecida a un caballo de carreras y a las diez, al volver de las curas, lo esperaba en la habitación una afectuosa carta de su mujer. Después se fue a recorrer el paseo junto a la multitud de pacientes; llevaba junto a la boca el cuenco de porcelana e irradiaba satisfacción. Las mujeres, que antes pasaban por su lado sin mirarlo, fijaban ahora la vista en él, así que las saludaba con ligeras inclinaciones. Al ver al redactor le hizo con alegría un gesto de bienvenida: -¡Visité hoy por la mañana a la doctora y a juzgar por ciertos síntomas que no se le pueden escapar a un buen psicólogo, me parece que ha tenido usted éxito!
No había nada que el joven deseara tanto como contárselo todo a su maestro, pero el desarrollo de los acontecimientos de la noche anterior le había dejado un tanto confuso: no estaba seguro de si había sido una noche tan cautivadora como debía haber sido y por eso no sabía si una exposición precisa y verdadera le elevaría o le humillaría a los ojos de Havel; dudaba acerca de lo que debía contarle y lo que no.