Explore "El Libro De Los Amores Ridículos" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente la señora Marie me contó cómo le había amenazado el señor Zaturecky, cómo había gritado y cómo había ido a quejarse de ella; la voz le temblaba y estaba a punto de llorar; me dio rabia. Comprendí perfectamente que la secretaria, que hasta ahora se había reído de mi juego al escondite (aunque apostaría el cuello que lo hacía más por amabilidad hacia mí que porque se divirtiera sinceramente), se sentía ahora maltratada y veía naturalmente en mí al causante de sus problemas. Y si a esto le añadía la violación del secreto de mi buhardilla, los diez minutos de golpes a la puerta y el susto que había pasado Klara, la rabia se convirtió en un ataque de furia.
Y cuando estaba dando vueltas de un lado a otro por el despacho de la señora Marie, cuando me estaba mordiendo los labios, cuando estaba en plena ebullición y pensando en la venganza, se abrió la puerta y apareció el señor Zaturecky.