Explore "El Libro De Los Amores Ridículos" by Milan Kundera on Textopian. Read with annotations and highlights.
No lo recuerdo con exactitud, quizá fue ese mismo día, quizá unos días más tarde, cuando encontramos en mi buzón una carta en la que no figuraba la dirección. Dentro había un texto trabajosamente escrito, con letra inexperta: ¡Estimada! Venga a verme el domingo para hablar de las ofensas a mi marido. Estaré en casa todo el día. Si no viene, me veré obligada a tomar medidas. Anna Zaturecka, Praga 3, Dalimilova 14.
Klara estaba aterrorizada y empezó a decir algo acerca de que la culpa era mía. Hice un gesto despectivo y dije que el sentido de la vida consistía en divertirse viviendo y que, si la vida era demasiado holgazana para que eso fuera posible, no había más remedio que darle un empujoncito. Uno debe cabalgar permanentemente a lomos de las historias, esos potros raudos sin los cuales se arrastraría uno por el polvo como un peón aburrido. Cuando Klara me dijo que no tenía la menor intención de cabalgar a lomos de ninguna historia, le garanticé que jamás vería al señor Zaturecky ni a la señora Zaturecka y que la historia sobre cuya montura había saltado yo, iba a dominarla tranquilamente yo solo.