Explore "La favorita del mahdi" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al ver ante sí a Abd-el-Kerim, inmóvil como una estatua, alteradas las facciones y tendidas las manos en actitud suplicante, Fátima no pudo refrenar un movimiento de sorpresa. Miróle fijamente con sus grandes y negros ojos, que magnetizaban y penetraban hasta el fondo del corazón, sin decir palabra.
-¡Fátima! -repitió el árabe, agitado y dando a su voz un tono conmovido.