Explore "La favorita del mahdi" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
La noche era oscura; la luna y las estrellas estaban ocultas por densos nubarrones; sin embargo, veíase lo suficiente para meterse diez pulgadas de acero en el cuerpo. Notis, a quien animaba una ira feroz, al propio tiempo que los celos y un violento deseo de vengarse de la afrenta recibida en presencia de Fátima, fue el primero en ponerse en guardia, después de haber probado el temple de su cimitarra. Abd-el-Kerim, aunque le repugnaba batirse con el hermano de aquella a quien tanto había amado antes de haber visto a la almea, no tardó en ponerse frente a él, con la tranquilidad propia de los orientales.
-Abd-el-Kerim -dijo Notis esforzándose por aparecer tranquilo-, encomienda tu alma a Alá, porque no saldrás vivo de esta selva, y envía un último adiós a tu nueva amante, a quien no volverás a ver.