Explore "Los miserables" by Victor Hugo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Jean Valjean tenía la prudencia de no salir nunca de día. Todas las tardes, al oscurecer, se paseaba unas horas, algunas veces solo, otras con Cosette; buscaba las avenidas arboladas de los barrios más apartados, y entraba en las iglesias a la caída de la noche. Iba mucho a San Medardo, que era la iglesia más cercana. Cuando no llevaba a Cosette, la dejaba con la portera.
Vivían sobriamente, pero nunca les faltaba un poco de fuego. Jean Valjean continuaba vistiendo su abrigo ajustado y amarillento y su viejo sombrero. En la calle se le tomaba por un pobre. Sucedía a veces que algunas mujeres caritativas le daban un sueldo; él lo recibía y hacía un saludo profundo. Sucedía en otras ocasiones también que encontraba a algún mendigo pidiendo limosna; entonces miraba hacia atrás por si lo veía alguien, se acercaba rápidamente al desdichado, le ponía en la mano una moneda, muchas veces de plata y se alejaba precipitadamente. Esto tuvo sus inconvenientes, pues en el barrio se le empezó a conocer con el nombre de "el mendigo que da limosna".