Explore "Viajes por Filipinas: de Manila a Tayabas" by Juan Álvarez Guerra on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hay panoramas en este país imposibles de describir ni pintar. La más fácil pluma y el más valiente pincel vacilan en la cuartilla y en la paleta; ni en la primera se pueden coordinar ideas, ni en la segunda combinar colores que remotamente se aproximen á la realidad. Me decía un pintor en una ocasión que presenciábamos la puesta del sol:Vea usted ese horizonte desconocido completamente fuera de las regiones intertropicales, y dígame si habrá quien pueda soñar esa clase de tintas. Aquel artista tenía muchísima razón. El pincel es impotente ante la insondable bóveda de los trópicos.
Si imposible es pintar el cielo de este país, tanto lo es el describir algunos panoramas de su suelo. Muchas y magistrales descripciones de la cascada del Botocan conozco; respetables firmas suscriben aquellas; eminencias en la república de las letras la han admirado; buenos poetas le han consagrado sus inspiraciones, y hasta extraviados amantes la han popularizado haciendo á sus hirvientes espumas, cómplices de amargos desengaños; mas soy franco, ni la tradicional leyenda, ni el fugaz artículo, ni el profundo libro, ni el cuadro, ni la narración, ni nada de lo que hasta entonces había leído, visto ú oído referente á la cascada, se evocó á mi memoria cuando llegamos al borde del grandioso precipicio. La emoción y la sorpresa son instantáneas, pues la situación y configuración del terreno donde la masa de agua se precipita, tiene una depresión particular que no permite al viajero apreciar detalle alguno, sino todo el conjunto. Una sola visual descorre el grandioso cuadro, y el estupor invade la materia, concentrando la admiración en el espíritu.