Explore "Viajes por Filipinas: de Manila a Tayabas" by Juan Álvarez Guerra on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hermoso cocal es ese dije á mi buen amigo A. con quien paseaba á caballo una tarde por el pintoresco y agreste camino que conduce al pueblo de Lucban.
En efecto me contestó mi amigo, no encontrarás en toda la provincia un cocal como este; observa su cerca, su tierra, su labor, sus árboles y verás que ni falta una piedra, ni crece una grama, ni fructifica una parásita, y, cosa rara, este cocal no tiene dueño, es de todos y de nadie, no hay vecino del pueblo que no lo atienda, que no lo cuide, que no lo mejore, y, sin embargo, su dueño no es de este mundo. Cuando el indio pasa por delante de sus flexibles palmas agobiadas por los compactos racimos de sus frutos, si se ha desmoronado una piedra coloca otra, si se ha torcido un pono lo apuntala, si una planta exótica abraza un tronco la arranca, y cuando nada de esto hace porque nada falta, se quita el sombrero, lleva los dedos á la frente, hace la señal de la cruz y murmura una oración. Estamos en el cocal de las "Angustias" y su propietaria es la imagen que se venera en la ermita de aquel nombre.