Explore "Guardia blanca" by Sir Arthur Conan Doyle on Textopian. Read with annotations and highlights.
DOS días de acelerada marcha llevaron al barón y su gente á la orilla opuesta del rápido Arga y más allá de Estella, hasta dejar atrás los valles y las cañadas de Navarra y hallarse frente al anchuroso Ebro, en cuyas riberas se alzaban numerosos caseríos. Durante toda una noche contemplaron los sorprendidos habitantes de Viana el paso del río por aquella tropa, que hablaba una lengua extraña á sus oídos y cuyas armas y equipo llamaban no menos poderosamente su atención. Desde aquel momento se hallaba la Guardia Blanca en tierra de Castilla y la próxima jornada los dejó en un pinar cercano á la ciudad de Logroño, en el cual se detuvieron para tomar hombres y caballos el muy necesitado descanso, mientras los jefes celebraban consejo presidido por el barón.
Tenía éste consigo á los señores Guillermo Fenton, Oliver de Butrón, Burley, llamado el caballero andante de Escocia, Ricardo Causton y el conde de Angus, distinguidos todos ellos entre los primeros caballeros del ejército. Componían el resto de la fuerza sesenta hombres de armas veteranos y trescientos veinte arqueros. Don Enrique de Trastamara, rey de Castilla, se hallaba acampado con su ejército á unas diez leguas de distancia en dirección á Burgos, según informes suministrados al barón por numerosos espías. Por éstos supo también que el monarca castellano mandaba poderosa hueste de cuarenta mil infantes y veinte mil caballos.