Explore "Tirante el blanco" by Joanot Martorell on Textopian. Read with annotations and highlights.
En cuanto salió el rey Escariano de Contestina, Tirante hizo subir todos los caballos, arneses, víveres, y también a toda la gente a las treinta naves, que ya estaban cargadas con trigo. También se recogieron en ellas el rey de Fez, la reina Placerdemivida y él mismo con todos los caballeros que allí se encontraban con ellos. Ya todo preparado, navegaron con viento próspero hacia la isla de Sicilia. Cuando el bergantín que había partido del puerto de Valona vio la escuadra de Tirante, salió del puerto y se dirigió hacia la nave del capitán. Al llegar, el patrón subió y le informó de que las seis naves se encontraban en el puerto de Valona ya que no habían podido pasar a causa de la escuadra que el sultán había interpuesto cerca de Constantinopla.
Rápidamente Tirante se dirigió al puerto de Palermo, donde se encontraban las embarcaciones del rey de Sicilia. Cuando se encontraron, tanto los unos como los otros empezaron a tocar las trompetas y a lanzar bombardas, haciendo un ruido tan grande que parecía que el mundo se venía abajo. Inmediatamente, el rey de Sicilia entró en la nave de Tirante y se abrazaron y besaron el uno al otro. El rey de Sicilia también recibió con parabienes tanto al rey de Fez como al resto de caballeros que habían llegado. Todos ellos bajaron a tierra, pero Tirante mandó que no bajase nadie más porque quería partir a la mañana siguiente. En tierra los esperaba la reina de Sicilia, la cual les dio una gran bienvenida, especialmente a Tirante y a la reina de Fez ya que sabía que era doncella de una señora tan virtuosa como la princesa. Y así fueron todos conjuntamente hacia el palacio seguidos de muchas mujeres, doncellas y gente del pueblo.