Explore "Santa" by Federico Gamboa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sonaban las diez de la noche cuando el simón se detenía en la casa de Hipólito; por lo que el ferrado y arcaico zaguán estaba cerrado ya, circunstancia que no desagradó al pianista, pues le ahorraba la curiosidad de los vecinos, que, seguramente, excitaríanse muchísimo si lo viesen entrar en su domicilio acompañado de una mujer.
En cambio, el teatro Arbeu, frente por frente del inmueble, ostentaba encendidas todas sus baterías de luces, abiertas sus puertas, y por éstas saliendo a la calle los concurrentes, a disfrutar del entreacto. Las luces se estiraban hasta la pared frontera, arrancando de los balcones destellos que simulaban interior iluminación en los edificios alumbrados. Oíanse murmullos y risas, mirábanse flamas de fósforos que duraban un instante y cigarros encendidos cuyos fuegos revoloteaban en limitado radío, siguiendo los ademanes que les imprimían los fumadores agrupados. Al borde de la acera opuesta al teatro, veíanse, en fila, mesitas atestadas de panes con sardinas, de bizcochos y dulces, todas con idéntico alumbrado; una vela de sebo, con pantalla de papel para que el viento no las apagara, y todas con los propietarios tras ellas, evitando que los granujas revendedores de billetes y contraseñas -emperadores del arroyo- no les birlasen algún comestible.