Explore "La esfinge maragata" by Concha Espina on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ya la sombra se repliega a los rincones del recinto, y se levanta sobre el paisaje la peregrina claridad del amanecer, cuando Rogelio siente una aguda atracción que le estimula y aturde, entre despierto y dormido, llamándole con fuerza a la realidad desde el confín ignoto de los sueños. Se endereza al punto, corrige su descuidada actitud, y clava la ondulante memoria en el sofá de enfrente, murmurando con vivo azoramiento:
-Buenos días.