Explore "El cínico" by Felipe Trigo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fuertemente preocupaba a todas estas gentes correctas, en la ya próxima boda, la mujer aquella que había surgido por un melodramático azar inverosímil. Inverosímil, inaceptable, con su precisión de casualidad estupenda, para Felisa cuando menos, y para la madre de Felisa -puesto que demás Arsenio deploraba su insigne tontería de haber mezclado en la intimidad de sus secretos, y a modo de salvador, al imbécil de Gerardo con su idiota Josefina. Debió prever que la intervención de ésta sería inevitable y que daría tal resultado.
Aquí tomaban el té las tres damas y él -en el bello saloncito del palacio que pronto iría a ser suyo. La condesa había puesto a su cargo, ante los santos escrúpulos de las dos buenas amigas, el arreglo de la semicatástrofe que ella misma suscitó con ligereza inconsciente. En verdad que le asombraba un poco a Arsenio la recta conciencia de las tres. Pero lo que no lograba discernir, era si estas «exageraciones delicadas», en su novia y en la madre de su novia, tenían por fundamento el respeto a Josefina, como «enterada del disgusto» y como miembro de la piadosa Asociación, o al revés, en Josefina la veneración que ambas le infundiesen y el pesar de haber sido la hipócrita culpable. Fuera como fuera, estaba lo importante en que, tras los días de gran zozobra, y por consejos de ella, habían escrito a Mavi y se la esperaba aquí., esta noche: la recibirían doña Florencia y la condesa., y la hablarían, y tratarían de persuadirla y reducirla a que se fuese de la corte, tiempo otras vidas despreciables., no querría ofender al caballero!. Yo, ¿quién soy?. Ni tengo corazón, ni tengo a nadie en la tierra más que a. las buenas almas: a ti, que me amparaste generoso al morir mi padre, que me arrojaste a la indecencia con tus promesas de honor.; a ese amigo que me trajiste para venderme noblemente, por no dejarme abandonada, y a esas damas de hoy, en fin, que tú mismo quizá me has enviado para que me ofrezcan piadosas un asilo de honradez. por si yo lo prefería. ¡Gracias, queridos protectores!