Explore "El zarco" by Ignacio Manuel Altamirano on Textopian. Read with annotations and highlights.
El pobre prefecto se hallaba en la casa del Ayuntamiento, vestido con su traje dominguero para recibir a la tropa con los honores debidos, y en el momento en que llegó doña Antonia, acompañada del tío de Pilar y de Nicolás, que la habían seguido por deferencia, se entretenía en ver a aquella fuerza mal vestida y peor montada, que se forma en la placita para pasar lista. Mandábala un comandante de mala catadura, vestido de una manera singular, con un uniforme militar desgarrado, y cubierto con un sombrero charro viejo y sucio.
Luego que acabó de pasar su lista, el comandante vino a saludar al prefecto y a manifestarle, lo que era de cajón entonces, que necesitaba raciones para sus soldados y forraje para su caballada, pues debía continuar su marcha esa tarde.