Explore "El buey suelto" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los pronósticos del médico se cumplen en todas sus partes. El enfermo sale de las apreturas en que le hemos visto; y á medida que va adquiriendo fuerzas y esperanzas, va dejando, no ya «para mañana,» sino «para otra ocasión,» el proyecto de llamar á la puerta consabida.
Ya puede gritar y revolverse, y hasta sacudir un bastonazo á la atrevida que le provocase al alcance de su brazo. ¿Para qué necesita apelar á ciertos extremos alarmantes? Hasta se arrepiente de haber sido tan explícito con el Doctor. Tal es la condición humana, aun sin tratarse de egoístas como Gedeón. Las muletas que suplen el miembro entumecido, se arrojan al fuego tan pronto como aquél recobra sus fuerzas y movimiento.