Explore "El buey suelto" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Estamos otra vez en el gabinete de nuestro personaje. Los entornados postigos del balcón apenas dejan entrar la necesaria luz para que ojos acostumbrados á ella puedan distinguir lo que es sombra y lo que es cuerpo.
Así puede verse el de Gedeón sobre la cama, no tendido, sino recostado en un rimero de almohadas, alta la cabeza, abierta la boca, desencajados los ojos, y aspirando, jadeante y anheloso, el aire infecto de aquella triste habitación.