Explore "Pedro Sánchez" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
La muchedumbre que yo había visto a la entrada de la calle de Cedaceros se había ido extendiendo por la Carrera de San Jerónimo; y allí, frente a la iglesia de los Italianos, entre una masa de caras, atónitas unas, ferozmente alegres las más, ardía una enorme hoguera, cuyos rojizos resplandores alumbraban por igual los harapos y las costras de los holgazanes malvados, la atildada levita del indiferente curioso, y el casual, si no estudiado, desaliño de los patriotas vocingleros y de los asombrados como yo.
Desde el fondo de la otra calle, y en el mismo afanoso rebullir de un hormiguero en sus tareas, llegaban sin cesar hasta la hoguera hombres de aspecto patibulario, agitando en la punta de un sable, de una bayoneta o de un garrote, una rica colgadura, una extraña prenda de vestir, un cuadro de gran valor, una bata de cachemira. un pañuelo; o conduciendo al hombro o arrastrando o en la mano, un mueble de preciadas maderas, una alfombra, libros lujosísimos, candelabros, estuches y los más primorosos caprichos de arte. Un grito bestial anunciaba la llegada de cada objeto, y otro más nutrido y feroz llenaba la calle en cuanto caía en medio de las llamas. Así se alimentaban aquellas que a mí me espantaron. Las ricas tapicerías, los artísticos tallados, las finísimas y exóticas pieles; el grabado de Alberto Durero y de Morghen; las aguafuertes de Rembrandt; los cincelados de Benvenuto; la armadura florentina; el rarísimo incunable y el lienzo en que palpitaban el genio y el pincel de Velázquez y Murillo se confundían en breves instantes en un solo montón de ceniza. Y, entre tanto, en la morada de donde tantas riquezas salían se destrozaban a golpes las porcelanas sajonas, los vidrios de Murano, ánforas y barros etruscos., hasta los artesonados de los techos y las doradas molduras de las paredes. ¡Y todo este inicuo saqueo, todo este brutal destrozo, se hacía al grito de ¡mueran los ladrones! y en la casa de un hombre desligado muchos años hacía de todo linaje de políticas, pródigo de su dinero ganado en colosales empresas, cuya prosperidad refluía en la del Estado y en bien del pueblo trabajador!