Explore "Sotileza" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Á todo esto, el pobre Cleto no salía de sus ahogos. Pae Polinar había intentado en tres ocasiones cumplir la palabra que le dió de ir á sondear las voluntades del matrimonio de la bodega; pero nunca vió el camino libre de los estorbos que tanto miedo le infundían. ¡Siempre aquellos demonios de mujeres al balcón, ó atravesadas en la acera, ó vociferando en mitad de la calle! Y gracias que no le adivinaron las intenciones cuando, para mayor disimulo, bajaba ó subía á todo andar, como si sus quehaceres estuvieran muy lejos de allí. Cleto llamaba casi todos los días, al anochecer, á la puerta del exclaustrado, que bregaba allá dentro hasta sudar el quilo en la tarea en que andaba empeñado, para preguntarle:
-¿Hay algo de eso?