Explore "Sotileza" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente entró en el puerto la Montañesa, de retorno de su viaje á la Habana, y se desembarcó el capitán, resuelto á dejar el oficio por todos los días de su vida.
-¡Ya es hora, Pedro, ya es hora!-le decía la capitana, estrechándole en sus brazos después de oirle jurar que no quebrantaría aquellos buenos propósitos.-¡Qué lástima que no lo hubieras hecho unos años antes! ¡Nos quedan ya tan pocos para pasar la vida juntos, sin las penas que me han llenado de canas!.