Read "Sónnica la cortesana" by Vicente Blasco Ibáñez online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
La herida de Aníbal proporcionó a la ciudad algunos días de calma. Los sitiadores permanecían en su campamento, inactivos, mirando a Sagunto de lejos. Salían los honderos por las mañanas para ejercitar sus brazos disparando contra la muralla; pero aparte de esto y de los flechazos con que les respondían los de la ciudad, no se cruzaban otras hostilidades entre sitiados y sitiadores.
La caballería recorría el agro forrajeando, y la turba inmensa de tribus feroces acababa su obra de devastación destruyendo las villas y casas de campo.