Read "Sónnica la cortesana" by Vicente Blasco Ibáñez online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Al enrojecer los primeros rayos de sol las murallas del Capitolio, la vida de Roma había empezado ya una hora antes.
Los romanos abandonaban el lecho a la luz de las estrellas. Rodaban en las oscuras y tortuosas calles los carros de la campiña; desfilaban los esclavos con sus cestos y útiles de labranza, despertados por el canto de los gallos, y cuando apuntaba el día, todas las casas tenían ya abiertas sus puertas de par en par y los ciudadanos sin ocupación en los campos marchaban a reunirse en el Foro, centro del tráfico y de los negocios públicos, que comenzaba a adornarse con los primeros templos y conservaba grandes espacios yermos, sobre los cuales se habían de elevar, siglos después, las magnificencias de la Roma señora del mundo.