Explore "Vulgaridad y nobleza" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Anacleto pasaba casi toda su vida en su hacienda, sin tenerle apego, ni agradarle el campo, sólo con el objeto de vigilar las labores de la viña y la venta del vino que llevaban los arrieros. Su mujer pasaba la suya en Sevilla, sin que le gustase y aun sin conocerla, por no moverse de su butaca, acompañada de una negra que la había criado y hacía bien el café y los dulces. Así sucedió que sabiendo don Anacleto que esta señora no había de ir nunca a la hacienda, no dispuso el cuerpo alto de la casa, desde donde se disfrutaba una hermosa vista, para ser habitado, sino para graneros, contentándose con arreglar en el bajo para habitación suya una salita con poca luz, contigua a una estrecha alcoba, que no tenía ninguna
Esta habitación brindaba la ventaja de que, siendo don Anacleto bastante cominero, podía observar desde ella cuanto pasaba en la casa, las personas que entraban y salían, lo que traían y lo que llevaban