Explore "Arráncame la vida" by Ángeles Mastretta on Textopian. Read with annotations and highlights.
Bibi era un poco más chica que yo. La conocí casada con un doctor al que le daba vergüenza cobrar. Cuando uno le preguntaba por sus honorarios decía como los inditos, lo que sea su voluntad. Era buen médico, curaba a los niños de sus empachos y catarros y a las mamás de la preocupación. Una vez Verania se tragó un caramelo y se puso morada, lo fui a ver corriendo. Creí que se iba a morir y me horrorizó la idea de oír al general gritándome asesina descuidada.
Nada más entré al consultorio de la 3 Norte y sentí alivio. La niña seguía morada, pero el doctor me saludó con toda calma y después la hizo beber una infusión de manzanilla caliente que le desbarató la charamusca y le devolvió la respiración. Cuando empezó a toser y pasó de morada a blanca yo me puse a llorar, abracé al doctor y empecé a besarlo. Así estábamos cuando entró la Bibi al despacho.