Read "El señor Bergeret en París" by Anatole France online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
La baronesa de Bonmont había invitado a los aristócratas y a los principales industriales y hombres de negocios de la región a una fiesta de caridad proyectada para el 29 de aquel mes en su ilustre castillo de Montil, construido en 1508 por Bernardo de Paves, gran maestre de artillería durante el reinado de Luis XII, para Nicolaseta de Vaucelles, su cuarta mujer, y comprado por el barón Julio con posterioridad al empréstito francés de 1871. Tuvo la delicadeza de no enviar ninguna invitación a las residencias señoriales de los judíos, aun cuando entre ellos contaba amigos y parientes. Consagrábase por completo a la religión y al patriotismo, porque se había bautizado después de morir su esposo y se hallaba nacionalizada en Francia desde cinco años atrás. Tanto ella como su hermano Wallstein, de Viena, se distinguían honrosamente de sus antiguos correligionarios por ser antisemitas muy sinceros; sin embargo, no era ambiciosa, y su carácter la inclinaba a los goces íntimos; se hubiera contentado con un modesto lugar entre la nobleza cristiana si su hijo no la obligase a lucir. El baroncito Ernesto fue quien la introdujo en casa de los Brecé; fue también el baroncito quien inscribió todos los linajes de la provincia en la lista de los invitados a la fiesta que se preparaba, y del baroncito salió la idea de llevar a Montil, para que tomara parte en la representación de una comedia, a la duquesita de Maussac, la cual suponía que su aristocrático abolengo la autorizaba para cenar en casa de las titiriteras y para beber con los cocheros.
El programa de la fiesta lo componían una representación de Gioconda por aficionados, una Kermesse en el parque, una fiesta veneciana en el estanque y las iluminaciones.