Read "La isla de los pingüinos" by Anatole France online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Mientras un huracán de cólera y de odios rugía en Alca, Eugenio Bidault-Coquille, el más pobre y el más feliz de los astrónomos, instalado en un viejo torreón del tiempo de los Dracónidas, observaba el cielo a través de un mal catalejo, y sorprendía fotográficamente sobre placas averiadas el paso de los cometas. Su genio corregía los errores de los instrumentos, y su amor a la ciencia triunfaba de la depravación de los aparatos. Estudiaba con inextinguible ardor aerolitos, meteoros y bólidos, todos los fragmentos ardientes, todas las partículas inflamadas que atravesaban con velocidad prodigiosa la atmósfera terrestre, y recogía en pago a sus laboriosos desvelos la indiferencia del público, la ingratitud del Estado y la animadversión de los centros científicos.
Obsesionado en los espacios celestes, ignoraba los sucesos ocurridos sobre la superficie de la Tierra, nunca leía periódicos, y al ir por las calles abstraído en sus cálculos y averiguaciones siderales algunas veces fue a parar al estanque de un jardín público y otras veces cayó entre las ruedas de un ómnibus.