Explore "Eduardo Libre no irá al paraíso" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las calles, salvo cuando las reclaman para sí las autoridades legítimas y los sindicatos, son de todos los contribuyentes, aunque una elemental ciudadanía les impide usarlas como si se tratara de su dormitorio. Ya sé que ha habido quien se ha dedicado a la fornicación pública como método de reivindicación política, y quien lo ha hecho sin método y sin molestarse en reivindicar, preso de una urgencia o cometiendo una deleznable violación.
Pero es forzoso retroceder a un tiempo en que las calles estaban limpias de fornicadores, de navajeros y hasta de policías, sometidas sólo a los imperios del automóvil y de las vendedoras de tabaco rubio por cigarrillos. Dentro de este plan de limpieza iba incluido el carnaval, prohibido desde los años veinte pero celebrado impunemente desde siempre.