Explore "Aventuras de cabeza de piedra" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras tanto, el abate Rivoire había corrido junto al desgraciado Oxford, que continuaba retorciéndose en el suelo, inclinado sobre él lo observaba, meneando la cabeza.
-¡Cuánto sufro!… -balbuceaba el secretario, tratando de incorporarse en los brazos del ministro de Dios. ¡Favor, por piedad; me muero!