Explore "El tesoro de los incas" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si el ingeniero hubiese gritado: «¡Los tesoros de los Incas!», no se hubiese movido probablemente ninguno de los hombres que yacían como muertos en el fondo del bote. Pero aquel grito ahogado repetido tres veces, anunciando el agua, les hizo saltar en pie, como sacudidos por una descarga eléctrica.
Primero Morgan, después Burthon y, por último, O'Connor, alzaron con un esfuerzo supremo la calma, y luego se incorporaron sobre las rodillas, con los ojos medio apagados, los labios abiertos, agarrotadas las manos y el oído atento.