Explore "El hijo del corsario rojo" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El bucanero y sus camaradas se ocultaron en la espesura, refugiándose tras los enormes troncos de los nogales negros, los cuales formaban un baluarte inexpugnable, al menos por el momento.
Una columna constituida por dos cincuentenas, armadas de arcabuces, avanzaba a lo largo de la pequeña península, disparando de vez en cuando, y acompañada de grandes perros.