Explore "El hijo del corsario rojo" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante una hora los tres jinetes galoparon a rienda suelta en dirección a la costa del Pacífico, volviendo con frecuencia la cabeza, temerosos de ver aparecer a los soldados; después se lanzaron a través de las selvas que cubrían las ásperas colinas del istmo y que debían extenderse hasta el Chagres.
-Ahora podemos conceder algún descanso a estos nobles brutos -dijo el gascón, que fumaba el último cigarro regalado por el flamenco. No es prudente abusar demasiado de sus fuerzas.