Explore "El hijo del corsario rojo" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Comenzaba a obscurecer cuando cuatro filibusteros, que montaban magníficos potros andaluces de corta alzada, pero robustos y nerviosos, salían por la puerta de Sevilla, la más bella de las seis que entonces tenía Panamá.
Eran el conde y sus tres compañeros, los cuales, después de proveerse de caballos, y de armas de fuego, abandonaron precipitadamente la posada de la linda Panchita y se lanzaron por el camino de Guayaquil, antes de que el marqués y don Juan de Zabala les preparasen alguna nueva emboscada.