Explore "El hombre de fuego" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Recomenzaba a clarear. El horizonte iba tiñéndose de color de rosa por la parte de oriente.
Los salvajes no sólo no habían levantado el cerco, sino que se habían sentado en el suelo junto a los carbets y tenían fija la mirada en el techo de la prisión.