Explore "La capitana del Yucatán" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Córdoba y la marquesa, presos de viva ansiedad, permanecían junto a la reja con los oídos atentos, temiendo oír un grito de alarma o algún disparo que anunciara la muerte o la captura del intrépido marinero.
Transcurrieron cinco minutos largos como cinco horas, pero entre los silbidos del viento, el gemir de las ramas y el crujido de las gigantescas hojas de los bananos y de las palmeras reales, no oyeron ningún disparo.